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Estimados lectores:
Como sucede todos los años, en esta época nos encontramos preparándonos para las fiestas. Las calles se llenan, los negocios no dan abasto, el tráfico es terrible, el calor se hace pesado y la gente (me incluyo) corre de un lado al otro. Todos estamos empeñados en tener el árbol listo, los regalos comprados y la comida (muy importante!) organizada.
Nos pasamos las últimas semanas del año encontrándonos con TODOS los amigos ya que hay una regla no escrita que dice que TODOS tenemos que brindar con TODOS antes de fin de año! Así uno llega a desayunar con una amiga, tomar el té con otras y a la noche salir corriendo para llegar a una cena familiar. Terminamos extenuados pero felices que cumplimos el objetivo de vernos con todos!
Ante la repetición de esta corrida año tras año me pregunto, “Que pasaría si toda esa energía, dedicación, pro actividad y determinación, invirtiéramos en alimentarnos nosotros mismos física y espiritualmente y además, no solo durante unas pocas semanas, sino durante todo el año?”
El año nuevo trae invariablemente la(s) auto promesa(s) de todas las cosas que haremos y las metas que lograremos. Esto puede incluir entre otras: “estudiaré tal carrera, cambiaré de trabajo, me compraré tal cosa etc.”
Pocas veces nos dedicamos a conectarnos con nosotros mismos para proponernos metas más intangibles. ¿Nunca les ha pasado lograr algo que realmente deseaban y una vez obtenido que esa posesión perdiera toda la magia que esperábamos? Pensábamos que el objeto nuevo, el trabajo o estudio llenarían ese vacío que teníamos dentro. Y al darnos cuenta que “eso” no solucionaba la sensación de vacío, íbamos en busca del próximo objeto que seguramente si, solucionaría todo. Y así nos pasa año tras año.
Que pasaría si paráramos un poco para preguntarnos:
¿Qué cosas hice este año que me han dado verdadera satisfacción?
¿A cuánta gente pude realmente ayudar, aún sin que me lo hayan pedido?
¿Cuántas veces pude manejar mis enojos sin dejar que se apoderaran de mí?
¿Cuántas veces pedí perdón bien desde adentro?
¿Cuántas veces puse los deseos y necesidades del otro, antes que los míos?
¿Cuántas cosas hice desinteresadamente durante el transcurso del año?
¿Cuántas veces le recé a Dios?
No resulta extraño que la respuesta a la primera pregunta surge de las respuestas positivas de las demás. Todos nos sentirnos bien cuando podemos ayudar a otra persona. Sin embargo, muchas veces dejamos que lo negativo dentro de cada uno actúe o pese más que lo positivo, impidiendo una buena acción de nuestra parte. Si uno pudiera activar la parte positiva y hacer un intento verdadero de acercamiento sincero al prójimo, creo que nos sorprenderíamos de como ese vacío que sentíamos se iría llenando. ¿No será que s entir verdadera satisfacción resulta de estar en paz con uno mismo producto de las buenas acciones que hicimos?
Deseo en este nuevo año, que todos podamos autoevaluarnos para darnos cuenta que no hacen falta muchas cosas para ser felices, sino unas pocas y que todo lo demás es solo “gravy” como dicen en USA.
Faltando menos de un año para que PSI cumpla su primera década de vida, nos da mucha felicidad y satisfacción haber podido alcanzarle a tantos chicos, la posibilidad de una experiencia laboral en el exterior y que debido a ella, tantos hayan encontrado un nuevo rumbo de vida. Muchos, muchísimos han formado pareja y han decidido establecerse en la Argentina mientras que otros lo han hecho en el exterior. Hubo casamientos y también nacimientos! Otros siguen su crecimiento viajando y atentos a toda nueva experiencia en la cual puedan participar. Queremos realmente agradecer a todos los participantes actuales y pasados de todos nuestros programas por confiar en nosotros y dejarnos ser una parte de sus vidas!
Quiero también agradecer a todos los que siempre nos apoyan y acompañan; instituciones educativas, empresas norteamericanas, auspiciantes de visado y directivos que año tras año siguen depositando su confianza en PSI. Gracias al plantel de PSI, a todas las que hayan sido o son actualmente parte de nuestra familia. Gracias por su cariño, afecto y compromiso sin igual!
Dios quiera que el 2011 sea un año lleno de trabajo, paz y amor para todos.
Que pasen unas hermosas fiestas y prepárense para todo lo que vendrá!!
¡Merry Christmas and Happy New Year!
Debora Freidkes
Presidente
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