Hay que considerarlo una inversión: se abonan alrededor de 2000 dólares para
ganar nuevos amigos, vivir experiencias distintas y tratar de conseguir más
dinero que el que se invirtió al comienzo. Consiste en pasar una temporada en el
exterior y trabajar al menos 40 horas semanales utilizando el inglés para
comunicarse.
A pesar de que existen desde hace mucho tiempo, los
programas de trabajo en el exterior fueron creciendo año tras año desde la
devaluación. A partir de entonces resultó especialmente atractivo para los
jóvenes emigrar cuatro meses durante el verano local en busca de nuevas
experiencias y de ahorrar dólares que permitan una holgada existencia al
regreso.
En total, para la temporada 2005-2006, se prevé que más de dos
mil jóvenes saldrán del país para trabajar en posiciones relacionadas con la
industria de la hospitalidad, como barmen, recepcionistas o encargados,
instructores de esquí o mozos en centros invernales y de veraneo. El año último
se fueron 1500, y en 2003 fueron poco más de 1000, según cifras proporcionadas
por las principales agencias de turismo y consultoras educacionales que
comercializan estos programas.
"Surgió un mayor interés después de la
devaluación porque comenzó a ser atractiva la diferencia cambiaria", explicó a
LA NACION Valeria Khon, gerente comercial de STB Argentina ( http://www.stb.com.ar/ ), empresa
que envió a 100 estudiantes el año último y que este año proyecta mandar a 140.
"Además, estos programas se difundieron más y ya están instalados en entre los
chicos."
"Si bien se hizo más difícil juntar la plata para el programa,
también resulta más tentador hacerlo -opinó Snjezana Strunje, directora de Work
Experience USA (Weusa, http://www.lanacion.com.ar/ )-. Muchos chicos piden dinero
prestado porque saben que con lo que van a ganar, en el primer mes y medio lo
recuperan y el resto queda para ellos." Esta empresa empezó en 1997 con 17
chicos y este año planea enviar a 1500.
Bolsillos llenos
Aunque muchos fantasean con volver con los bolsillos llenos de
dólares, la cantidad de dinero que es posible traer varía según los objetivos y
el estilo de vida que se adopte.
"Hay chicos que llevan una existencia
muy austera, que tienen más de un trabajo y a la vuelta invierten en una casa.
Otros se gastan la plata ganada viajando por los Estados Unidos o Europa, o se
llenan la valija con veinte pares de zapatillas. Pero siempre se recupera la
inversión", explicó Débora Freidkes, presidenta de Placement Solutions
International (PSI, http://www.psiargentina.com/ ), consultora educacional por la que
viajarán 130 estudiantes, esto es, un 30% más que el año último.
"Un
salario promedio es de 1200 dólares mensuales, si se calcula que la hora se paga
entre 7 y 9 dólares", comentó Gilda Mussano, responsable de Educación y Work
& Travel de Asatej ( http://www.asatej.com.ar/ ). La directora del área confirmó que en
esta temporada viajarán por la empresa entre 350 y 400 chicos.
Sin
embargo, la pila de dinero ganado puede engrosarse según el puesto que se ocupe.
Por ejemplo, en la recepción, los hoteles pagan hasta 12 dólares por hora porque
es un lugar clave, que demanda excelente presencia y muy buen nivel de inglés.
Otra opción son las horas extras, que se pagan un 50% más. "En general, los
chicos se traen entre 2000 y 3000 dólares por encima de lo que pusieron", afirmó
Strunje.
De feria
Aprovechando el interés que los
programas despertaron en estas latitudes, varios empleadores del exterior están
de visita en el país desde agosto hasta fines de septiembre, en busca de jóvenes
dispuestos a cambiar el húmedo verano de Buenos Aires por el paisaje de una
montaña nevada en Colorado, una playa con arena blanca en Hawaii o un resort
lujoso con cancha de golf en Florida.
"A las ferias vienen los
directores de recursos humanos de los hoteles y complejos lujosos, como el Ritz
o el Marriott, que quieren contratar jóvenes para su temporada invernal. Les
interesa tener gente de varias nacionalidades porque les genera una buena
imagen, les da más categoría", explicó Freidkes, y agregó que los argentinos
están entre los preferidos por su capacidad de trabajo.
Linda Cooley,
una recruiter (reclutadora) de Park City Mountain Resort, en Utah, no sale de su
asombro. "Son muy respetuosos y tienen una excelente actitud", dijo, y aseguró
que de los doce chicos entrevistados se llevaría por lo menos a seis. Otra
sorprendida fue Fei Jiang, que volvió para llevarse a más gente: "Los jóvenes
que viajaron dejaron una muy buena impresión; por eso vinimos por más".
De las ferias o rondas de empleo participan sólo personas previamente
seleccionadas y evaluadas por cada agencia. "Es para asegurarnos de que ese
chico es un buen candidato, esto es, que tenga buen nivel de inglés y excelente
predisposición para trabajar", explicó Mussano.
En algunos casos, los
jóvenes eligen antes el lugar en el que desean trabajar y se entrevistan sólo
con ese empleador. "Si esa compañía no los contrata, vuelven a postularse para
otro puesto en una próxima feria. En caso de que no haya más rondas personales,
se gestiona una entrevista telefónica", aseguró Mussano.
Otras veces,
como propone PSI, los chicos concurren sin haber optado por un empleador. "Esto
es para ampliar las posibilidades laborales. Se entrevistan con varios de ellos
y si reciben más de una oferta de trabajo, están en condiciones de elegir la que
más les guste", comentó Freidkes.
Por Laura Reina
De la Redacción
de LA NACION

